Urbanismo comunitario en Betania: cuando el plan existe, pero el cumplimiento no llega
- Arq. Gabriel Solano Lázaro

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Llegué a la Junta Comunal de Betania con una idea clara: escuchar, entender y documentar cómo se vive el urbanismo desde el territorio, desde lo que pasa en la calle, en el parque, en la acera y, sobre todo, en la relación directa entre ciudadanía e instituciones.
En esta conversación, el Arq. Humberto Echeverría —representante de Betania y arquitecto egresado de la Universidad ISTHMUS (2015)— explicó con mucha honestidad el “detrás de escena” de la gestión local: cómo llegó a la vida pública, qué significa realmente dirigir una junta comunal y por qué, en Panamá, el gran reto no siempre es tener un plan… sino lograr que se cumpla.
De la arquitectura a la representación: “me tocó aprender sin manual”
Humberto cuenta que viene de una familia de arquitectos: su papá, su hermano y su abuelo lo fueron. Creció entre planos, escalímetros y trabajo de oficina. Pero su salto a lo público no fue un plan calculado, sino un momento de quiebre: le tocó defender un proyecto en el Consejo Municipal, recién graduado, con una preparación intensa… y se dio cuenta de que nadie prestaba atención.
Ahí apareció una convicción poderosa: “yo puedo hacer mejor trabajo que quienes están ahí”. Se lanzó por libre postulación, recolectó firmas, buscó votos, ganó… y al llegar se encontró con la realidad: no existe un manual para ser representante. Le tocó aprender de administración, recursos humanos, gestión social y liderazgo, y aplicar una habilidad muy propia de nuestra profesión: resolver problemas.
¿Qué hace una junta comunal? La primera puerta… aunque no sea la competencia
Cuando le pregunté cuál es el rol de una junta comunal, la respuesta fue tan simple como contundente: dar respuesta a las problemáticas de la comunidad, aunque muchas veces esas problemáticas pertenecen formalmente a otras instituciones.
En un país centralista, la gente recurre a la junta comunal porque es la instancia más cercana. Si se tapa una tubería en una escuela, si hay una quebrada que se desborda, si se cae un árbol, si falta agua, si hay un tema de seguridad… llaman primero al representante.
El problema es que la capacidad de respuesta local es limitada. Mientras algunos ministerios manejan presupuestos enormes, una junta comunal opera con presupuestos mucho más pequeños. Y ahí aparece la tensión diaria: resolver lo urgente que la gente pide vs impulsar los proyectos estratégicos que el corregimiento necesita.
Lo que sí funciona: alianzas y creatividad aplicada
En medio de esa limitación, Echeverría describe algo que me pareció clave: su estrategia ha sido moverse hacia alianzas y co-gestión.
Hablar con la empresa privada
Trabajar de la mano con vecinos
Empoderar comunidades para ser parte de la solución
Colaborar con corregimientos colindantes (Bellavista, Pueblo Nuevo, Curundú y hasta San Miguelito)
Betania no se entiende como “una isla”. Se entiende como puente entre territorios, y esa visión permite resolver problemas compartidos como limpieza de puentes, ornato, deporte intercorregimental y trabajo logístico entre juntas.
El gran tema urbano: el Plan existe… pero falta “dientes” para hacerlo cumplir
Aquí entramos al corazón de la conversación.
Betania se rige por el Plan Local de Ordenamiento Territorial (PLOT) del Distrito de Panamá (2022), que pronto entra en revisión. Y Humberto lo dice sin rodeos: Panamá puede tener un plan excelente, técnicamente sólido y bien intencionado, pero si no existe capacidad real de fiscalización, el plan se queda en papel.
Su ejemplo fue directo:
En Betania hay muchos comercios operando dentro de zonas residenciales R1, R1-2, R1-3, y algunos de esos comercios —como talleres de autos o chapistería— no deberían estar ahí ni siquiera solicitando el uso permitido.
Y cuando el ciudadano denuncia, empieza el “camino eterno”:
Se consulta
Se remite
Pasa a otra dirección
Se investiga
Se tranca el proceso
Pasan 6 o 7 meses… y el taller sigue operando
Sin sanción real, sin clausura, sin corrección
Ahí aparece la frase clave: “nos gustaría multar, pero no podemos.”
La consecuencia no es abstracta: el vecino es quien paga el costo.
Ruido, residuos, aceite en pluviales
Afectación a la convivencia residencial
Depreciación del valor de la propiedad (Humberto menciona pérdidas percibidas de 20–30% en algunos casos)
Riesgos, amenazas y conflicto comunitario
El cuello de botella: permisos online, sin verificación territorial
Un punto que me pareció fuerte fue cuando describió cómo algunos comercios obtienen avisos de operación sin un filtro urbano real.
Según lo conversado, el sistema permite que una actividad opere con poca trazabilidad: se tramita online, se adjuntan documentos, pero no siempre hay un equipo técnico que diga: “esta actividad no es compatible con esta zonificación”.
Incluso menciona casos de avisos con ubicaciones de otros corregimientos que terminan operando en Betania. Y, en la práctica, la coordinación institucional no ocurre como debería.
La visión que plantean es clara: si un local opera sin compatibilidad de uso de suelo, debería clausurarse hasta regularizarse. No por castigar, sino por proteger el orden urbano y la calidad de vida.
¿Tienen urbanismo dentro de la junta comunal? “A duras penas”
Otra verdad importante: las juntas comunales no tienen, en general, equipos robustos de planificación urbana. Betania se apoya con estudiantes en práctica, genera levantamientos básicos, identifica puntos problemáticos, documenta y remite al Municipio de Panamá.
Pero el ciclo vuelve al mismo punto: aun cuando la Dirección de Planificación Urbana confirma incumplimientos, cuando el caso pasa a Obras y Construcciones, se duerme.
Y esa frustración es real: como arquitectos, ver un incumplimiento evidente y que siga igual un año después… desgasta.
Proyectos urbanos con ejecución local: aceras y parques hechos por la propia junta
Aquí Betania mostró algo que vale oro: gestión con lógica de proyecto.
Echeverría explica que aprendió rápido algo esencial: una cosa es el diseño y otra es el costo real de ejecución. Y ante procesos lentos de licitación (6 a 8 meses solo para iniciar), su equipo decidió hacer aceras con personal y equipo propio, pagando casi únicamente materiales.
Eso les dio tres ventajas:
Ahorro (más metros por el mismo presupuesto)
Velocidad (responder sin esperar procesos largos)
Flexibilidad (ajustar en campo sin adendas burocráticas)
Esa misma lógica la quieren llevar a parques: ya tienen dos parques diseñados y buscan ejecutarlos con un modelo más eficiente, usando la capacidad instalada de la junta comunal, y sumando alianzas cuando sea necesario.
Además, inauguran un parque con temática “Capitales del Mundo” en colaboración con la Alcaldía, dentro de una iniciativa que busca replicarse en otros corregimientos.
Lo que me dejó esta conversación
Esta entrevista me confirmó algo que muchas veces olvidamos desde la oficina:
El urbanismo no ocurre solo en planes y renders. Ocurre en la calle, en la junta comunal, en el vecino que denuncia, en el funcionario que puede o no puede actuar, y en la coordinación (o falta de coordinación) entre instituciones.
Betania está intentando demostrar que, con un enfoque técnico, alianzas y ejecución inteligente, se puede avanzar. Pero el reto más grande sigue siendo el mismo: el cumplimiento y la articulación institucional.
Y si algo resume esta conversación es esto: No basta con tener un plan. Hay que tener capacidad para implementarlo, supervisarlo y hacerlo respetar.
¡Hola! Mi nombre es Gabriel Solano Lázaro, editor de este blog de emprendimiento y crecimiento personal. Recuerda: ‘Todo Empieza Desde Adentro’. Esto quiere decir que dentro de ti tienes el poder de transformar tu vida. Si quieres ser escritor de nuestro blog o tienes alguna consulta, escríbeme a mi correo: hola@gabrielsolanola.com Sígueme en mi cuenta de Twitter @gabrielsolanola, donde seguiré compartiendo información de crecimiento y más. 🎧
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