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Entre el peligro y la Esperanza: Asentamientos Informales en riesgo


 

Hay rincones de la ciudad que muchos prefieren ignorar, pero que existen, palpitan y luchan. La barriada San José, ubicada en el núcleo de Condado del Rey, justo en el límite entre los corregimientos de Ancón y Betania, una comunidad entre el peligro y la esperanza, una comunidad que desafía la lógica urbana y nos obligan a mirar más allá del prejuicio.


Este asentamiento informal surgió hace aproximadamente dos décadas, con unas pocas viviendas improvisadas levantadas por familias -principalmente extranjeras- en busca de refugio y una oportunidad para reconstruir sus vidas. Recuerdo esos inicios, cuando entre los terrenos cubiertos de paja canalera, se veía transitar a una que otra familia que se dirigía a su vivienda improvisada, pero en ese momento no se lograban vislumbrar fácilmente que su hogar quedaba bajo las torres de transmisión eléctrica.


Sí, bajo las torres. Estas familias se establecieron en servidumbre de las torres de transmisión de alta tensión eléctrica donde existe riesgo latente y la imposibilidad de garantizar servicios públicos seguros. Sin embargo, la necesidad superó a la norma; y lo que inició como un asentamiento informal se convirtió en un hogar para aproximadamente 150 familias.


Actualmente, se observa un paisaje urbano sin planificación, marcado por el estigma. A voces de los residentes, San José es una “zona roja”, asociada con robos y delincuencia. Pero ¿es realmente un foco delictivo o simplemente un atajo que los delincuentes aprovechan para escapar? La respuesta sigue siendo ambigua, pero el rechazo es contundente: se pide el desalojo.

Sin embargo, el desalojo no debe ser la única vía ya que, a pesar de ser una herramienta legal, sería un parche superficial que ignora la dignidad de las familias y mantiene el ciclo vicioso de exclusión y pobreza.


Debe haber un cambio de paradigma respecto a las soluciones orientadas a los asentamientos informales; mediante una gestión urbana estratégica, participativa y digna mediante planes de reasentamiento; los cuales requerirán de estudios multidisciplinarios y un diagnósticos técnicos – sociales profundos. Es clave integrar a la comunidad mediante talleres participativos con acompañamiento técnico.


Como resultado de estos talleres, se propone la reubicación voluntaria siempre y cuando se presenten riesgos innegociables; como las viviendas que se encuentran justo bajo las torres de alta tensión eléctrica y en zonas propensas a deslizamientos. Para este grupo de personas, se requerirá el apoyo del Estado para garantizar alternativas habitacionales cercanas o implementar subsidios progresivos para acceder a viviendas formales; todo esto acompañado de orientación psicosocial para que no lo consideren una imposición y la transición sea más llevadera.


En las áreas donde el riesgo es mitigable, se debe invertir en infraestructura segura, regulación progresiva del suelo y equipamiento comunitario.

La Barriada San José puede ser un ejemplo de cómo la sabiduría colectiva y la justicia social pueden transformar los desafíos urbanos en oportunidades. Al escuchar y valorar las historias de sus residentes —narrativas de esfuerzo y resistencia—, se puede construir una ciudad que refleje el bienestar de todos. La clave es edificar la ciudad con la gente, y no en contra de ella.



Arq. Lilia Karina Quiel C.

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