El Arte de Decidir: ¿Cuándo es el momento de emprender?
- Arq. Gabriel Solano Lázaro

- 8 ago
- 5 min de lectura

Hay momentos en nuestra vida en los que tenemos muchas ideas, proyectos, responsabilidades y sueños ocurriendo al mismo tiempo. Estamos tan ocupados tratando de avanzar que pocas veces nos detenemos a hacernos una pregunta sencilla: ¿es momento de comenzar, de pausar o de soltar?
En el Episodio 003 de The Inside Sessions, “El Arte de Decidir: ¿Cuándo Emprender?”, reflexiono precisamente sobre esas tres decisiones. Porque emprender no consiste únicamente en saber cuándo comenzar. También implica reconocer cuándo continuar, cuándo descansar y cuándo aceptar que una etapa llegó a su final.
¿Cuándo es el momento ideal para emprender?
Algunas personas te dirán que debes tener tres o seis meses de salario ahorrados. Otras te recomendarán conseguir primero una cartera de clientes, terminar tu página web, desarrollar tu identidad gráfica o tener completamente definido tu producto. Todas pueden ser recomendaciones válidas, pero no existe una fórmula universal.
Si actualmente tienes un trabajo y quieres comenzar un emprendimiento, ese empleo puede convertirse en una herramienta para construir tu proyecto. Tener un ingreso estable significa que durante las primeras etapas puedes concentrarte en desarrollar tu idea sin que inmediatamente tenga que pagar todas tus cuentas.

Eso fue precisamente lo que hice cuando estaba construyendo mi propia empresa de arquitectura. Durante esa etapa me levantaba alrededor de las 4:30 o 5:00 de la mañana. Llegaba temprano a la oficina y trabajaba aproximadamente dos horas en mi negocio antes de comenzar mi jornada laboral. Al mediodía utilizaba parte de mi tiempo de almuerzo para continuar trabajando y, al terminar el día, dedicaba otra hora al proyecto.
Podían ser aproximadamente cuatro horas adicionales cada día: cerca de veinte horas semanales dedicadas a construir algo que todavía no existía. Cuando acumulas esas horas durante meses y años, el resultado puede ser enorme.
No tienes que construirlo todo de un día para otro
Desde que comenzamos aquel proyecto hasta que finalmente renunciamos a nuestros trabajos pasaron aproximadamente dos años. Durante ese tiempo no construimos un enorme capital, pero sí construimos clientes, procesos, experiencia, una página web y una estructura inicial que posteriormente nos permitió hacer crecer el negocio.
Esa etapa me enseñó algo importante: no tienes que abandonar inmediatamente todo lo que tienes para comenzar a construir algo nuevo. Puedes prepararte, experimentar, validar tu idea y utilizar tu situación actual como plataforma para preparar la siguiente.
Nunca vas a estar 100% preparado
Hay un punto en el que prepararte deja de ser suficiente. Imagínate que quieres subir una montaña: puedes entrenar durante meses, comprar el equipo adecuado, estudiar la ruta y prepararte físicamente. Pero eventualmente tienes que comenzar a subir.
La pregunta no es si estás 100% preparado. La pregunta es si estás suficientemente preparado para enfrentar lo que viene después.
Con el emprendimiento ocurre algo parecido. Puedes preparar tu negocio, conseguir clientes, estudiar el mercado y organizar tus finanzas, pero eventualmente tendrás que tomar una decisión. Nunca podrás anticipar absolutamente todo lo que puede suceder. Lo importante es construir la capacidad de responder a lo que venga después.

Prepararte poco puede ser un error. Prepararte demasiado también.
Antes de emprender tienes que entender qué producto o servicio quieres ofrecer, quién es tu cliente y qué problema estás tratando de resolver. También necesitas conocerte a ti mismo: cómo reaccionas ante la incertidumbre, cómo manejas tus finanzas y qué necesitas para sentir cierta estabilidad.
Desde el inicio también considero fundamental separar tus finanzas personales de las finanzas del negocio. Pero existe otro extremo: puedes pasar años esperando que absolutamente todo esté perfecto antes de mostrar tu idea al mercado. Y posiblemente ese momento nunca llegue.
Por eso el producto mínimo viable puede ser tan útil. En lugar de construir durante años una versión perfecta de tu idea, puedes desarrollar una primera versión suficientemente funcional, lanzarla y observar cómo responde el mercado. El mercado puede enseñarte cosas que ningún plan puede anticipar.
Pausar no significa fracasar
Ahora imaginemos que ya emprendiste. Han pasado dos o tres años, tienes clientes y construiste tu negocio, pero llega un momento en el que necesitas detenerte. Quizás necesitas regresar temporalmente a un empleo, dedicar más tiempo a tu familia, recuperar estabilidad financiera o simplemente descansar.
Pausar un proyecto no significa necesariamente que fracasaste. A veces detenerte a tiempo es parte de la estrategia para poder continuar.
Muchas veces somos nosotros mismos quienes convertimos una pausa en una derrota. Pensamos en lo que otras personas van a decir o en cómo interpretarán nuestra decisión. Pero puede ser mejor pausar mientras todavía es una decisión consciente que esperar hasta que las circunstancias te obliguen.
Piensa nuevamente en la montaña. Incluso mientras estás subiendo puede llegar un punto en el que necesitas detenerte en un lugar seguro, descansar, recuperar energía y después continuar. La pausa también puede formar parte del camino.
Y algunas veces hay que soltar
Pero existe una tercera posibilidad. Hay momentos en los que una pausa ya no es suficiente. Simplemente tienes que soltar.
Hace algunos años decidí comenzar una constructora. La idea era complementar la arquitectura y comenzar a construir nuestros propios proyectos. Empezamos a hacerlo, pero aparecieron dificultades relacionadas con el equipo que habíamos conformado y con la forma en que se estaba desarrollando el proyecto. Eventualmente tuve que decidir continuar con la arquitectura y otros negocios, pero dejar atrás aquella constructora.
No fue una decisión fácil. La construcción me sigue gustando y la arquitectura me sigue gustando, pero ese proyecto específico había llegado a su final para mí. Reconocerlo también fue una decisión empresarial.
Cerrar un proyecto no elimina lo que aprendiste. Las experiencias permanecen y muchas veces se convierten en las herramientas que necesitas para construir lo siguiente.
Emprender también es aprender a decidir
Emprender no consiste únicamente en tener una buena idea. Consiste en tomar decisiones constantemente: cuándo prepararte, cuándo lanzar, cuándo dar el salto, cuándo continuar, cuándo descansar y también cuándo algo llegó a su final.
No existe una respuesta universal que pueda decirte exactamente cuál es el momento correcto. Pero puedes prepararte, entender tus circunstancias, conocerte mejor y aprender a reconocer cuándo estás suficientemente listo para tomar la siguiente decisión.
Escucha el episodio completo
En el Ep. 003 de The Inside Sessions — “El Arte de Decidir: ¿Cuándo Emprender?” — profundizo en estas experiencias, desde los años en los que construía mi empresa mientras todavía tenía un trabajo hasta las decisiones de pausar y cerrar proyectos que ya no tenía sentido continuar.
Si estás construyendo un nuevo proyecto o emprendimiento y necesitas orientación durante ese proceso, puedes encontrarme a través de gabrielsolanola.com y mis canales de contacto.





Comentarios