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4 - Cumplen Su Palabra


"Un hombre vale lo que vale su palabra" Anónimo


En otras épocas, muchos tratos se cerraban con un fuerte estrechón de manos, y la palabra de una persona tenía el suficiente poder para que una persona sintiese la responsabilidad de cumplirla. Los tiempos van cambiando, y con el paso del tiempo nuestras actitudes sociales se modifican, y se van tejiendo nuevos hilos en el comportamiento humano.


Algunos comportamientos se profundizan, otros se deterioran. Cumplir con aquello que decimos que vamos hacer en principio parece una tarea fácil, pero en ocasiones nuestras promesas se quedan chicas para nosotros y para los demás. ¿Te ha pasado a ti también? Les contaré una pequeña anécdota donde verán como sus palabras pueden influenciar en la vida de la gente a su alrededor.


Mi primer trabajo de Arquitecto


Recuerdo hace un tiempo que estaba empezando mi carrera de arquitectura en Panamá, para esos entonces no sabía con claridad hacia dónde me llevaría ese camino.


Tenía para entonces unos diecinueve años, trabajaba en un Call Center, de estos lugares que las grandes empresas contratan para que se hagan cargo de su atención al cliente.


Mi mamá me aconsejaba continuamente que buscará un trabajo que fuera acorde a mi profesión, que tratará de entrar en una empresa de Arquitectura. Un día tuve la oportunidad de ir a una conferencia de un arquitecto reconocido de Panamá, el Arquitecto Ignacio Mallol de Mallol Arquitectos, eso fue en el año de 2012, recuerdo bastante ese día.


Me sentía realmente emocionado, estaba en un salon de conferencia escuchando a uno de los arquitectos más influyentes de Panamá. El salón estaba lleno, habían muchos estudiantes, y algunos como yo estaban realmente entusiasmados apuntando todo lo que decía aquel arquitecto. En el momento en que la conferencia estaba próxima a terminar, se abre la sesión de preguntas, y aunque no lo sabía en ese momento la pregunta que hice definiría mis próximos 6 años. Y dije algo como esto:


"Buenos días Arquitecto Mallol, me sorprendió mucho su conferencia y de verdad me parece que es un gran Arquitecto con muchos proyectos interesantes, le quería preguntar lo siguiente:


¿Ud contratá estudiantes en su firma de arquitectura?


Todo el salón se llenó de una gran risa, pero no era una risa de burla sino una carcajada muy grande porque jamás se imaginaron esa pregunta. El Arquitecto me respondió, ¡Si claro! Pasa la próxima semana a la oficina y conversamos.


Yo tomé su palabra como cierta. Y a la semana siguiente bien elegante, encorbatado y como si fuese un cliente. Me acerque donde la Señora Leydis de la Recepción de Mallol Arquitectos, y le dije: Quiero hablar con el Arquitecto Mallol. Ella me llamó a la secretaría personal la señora Rebeca, y me preguntó: ¿Pero quién es Ud? Dígale que soy el estudiante de hace una semana, al que le dijo que pasara por su oficina, él recordará.


A los pocos minutos entra el Arquitecto Mallol, y me siento en su oficina, y me dice: "Oye que bien que vinistes, ¿Cuentame en que te puedo ayudar?"


Y yo le respondí: ¡Quiero trabajar con Ud! Me hizo solamente dos preguntas más, ¿Cuando quieres empezar y cuanto quieres ganar? Yo le dije 500$ dolares y quiero empezar hoy mismo.


Había terminado la entrevista de trabajo más corta que jamás había tenido, y ese fue el inicio de seis años increíbles en la firma más grande de Panamá.